Visita al Laboratorio IVI de medicina reproductiva

La medicina reproductiva se ha diversificado en los últimos diez años. Hasta hace una década la principal ocupación relacionada a esta rama era ayudar a las mujeres que no podían quedar embarazadas.

Hoy, sin embargo, la innovación y el desarrollo de la tecnología permite que el alcance sea mayor. Ahora también se puede congelar óvulos, se analizan los embriones en búsqueda de enfermedades genéticas y se puede observar la evolución de cada embrión en tiempo real.

Recibimos una invitación de IVI, un centro de reproducción, para conocer su nuevo laboratorio, más grande y moderno, ubicado en el piso 27, de The Panama Clinic.

La clínica

Conversamos con Saul Barrera, ginecólogo especialista en medicina reproductiva, director médico de IVI Panamá, para conocer más sobre los avances que se han experimentado en este sector en los últimos años.

IVI es una clínica de reproducción asistida, con más de doce años de presencia en Panamá. Su foco principal es ayudar a las parejas con problemas de infertilidad y a mujeres que desean tener hijos a través de inseminación artificial, fecundación in vitro y ovodonación.

El centro cuenta con unas 65 clínicas en todo el mundo, todas trabajando con los mismos parámetros y tecnología, y es precisamente el uso de la tecnología lo que ha catapultado sus resultados.

“Se han logrado tasas de embarazo por el doble de lo que se tenía hace 10 años”, explica el doctor Barrera.

Uno de los últimos desarrollos de IVI es el su sistema patentado EmbryoScope, una tecnología que logra monitorear en tiempo real el desarrollo del embrión, capturando la división celular y determinando el mejor momento para realizar la transferencia, implantar y generar un embarazo.

Así el EmbryoScope muestra un timelapse del embrión fecundado con fotos de cada quince minutos, consiguiendo una película sin sacarlo de sus condiciones de cultivo.

Este equipo da, además, mediciones de forma computarizada, permitiendo evaluar a través de algoritmos la cinética del embrión, la velocidad de división de las células e incluso el sexo del embrión, con efectividad de hasta el 75 por ciento.

De acuerdo con el doctor Barrera con todos estos avances ha disminuido la cantidad de embriones transferidos. Antes a las pacientes se les transferían entre dos a cuatro embriones para lograr una mayor tasa de efectividad y es por eso por lo que los tratamientos de in vitro se asociaban a mellizos y trillizos.

Hoy, la media de embriones transferidos es 1.2, lo que significa que en la mayoría de las pacientes se logran embarazos transfiriendo un único embrión ya que se le dieron mejores condiciones de cultivo y hay una mejor selección, alcanzando altas probabilidades de embarazo.

Otra tecnología desarrollada, va de la mano de la donación de óvulos o espermatozoides. Para mantener el anonimato de los donantes se usa un programa computarizado de biometría facial que se llama Perfect Match, que hace estudios de compatibilidad genética, verifica el fenotipo y se busca que la donante se parezca a la receptora.

IVI también cuenta con su propia aplicación desde donde se logra una comunicación fluida con cada paciente, además de tener a disposición los exámenes y dar seguimiento a los tratamientos.

Laboratorio

El laboratorio de IVI cuenta con equipos avanzados en tecnología, además a nivel de seguridad se mantienen controles muy estrictos sobre temperatura, iluminación, gases y a hasta olores.

Hicimos un recorrido por el laboratorio en compañía de Ana Palma, directora de laboratorio, quien nos mostró todos los equipos utilizados y la forma en que funciona cada uno. En especial, nos llamó la atención la incubadora EmbryoScope, única en Panamá y Centroamérica.

Ana nos explicó que se obtiene óvulos de cada paciente y de esos se logran fecundar, en promedio, del 70 al 80 por ciento. Cuando se cultivan, algunos no llegan a estadios completos por lo que sólo la mitad avanzan en el proceso.

Regularmente se transfiere un único embrión a la paciente para disminuir los riesgos que puede tener en el embarazo.

Los embriones no transferidos se congelan en un proceso llamado vitrificación, que como no produce cristales de hielo, no lesiona las células del embrión. En ese estado se pueden quedar un tiempo indefinido, hasta que la paciente decida.

Los nuevos procesos de criopreservación aseguran una sobrevividad por arriba del 95 por ciento.

Dentro del laboratorio se nota el ambiente especial. Cada máquina cumple una función determinada. A simple vista no parece porque para realizar muchos de estos procedimientos se necesita el apoyo de un microscopio, pero son grandes aliadas en los procesos de reproducción asistida.

Según nos explicó Ana, cuando se hace la inyección del espermatozoide dentro del ovulo se utilizan horarios específicos y con una concentración especial, por lo que impide a cualquiera entrar al área.

Todos los embriones y los óvulos permanecen en condiciones ininterrumpidas de temperatura. Los que necesitan evaluaciones genéticas se analizan.

Reproducción

Para el doctor Barrera, la tecnología es un componente esencial para que todos estos procedimientos se realicen de manera exitosa.

“Desde el punto de vista clínico, hoy, no solamente nos basta con que las pacientes se embaracen. Ha ido evolucionando la fertilización in vitro y sus modalidades de tratamientos. Por ejemplo, se puede analizar genéticamente el embrión buscando enfermedades específicas, eso no se podía hacer antes”, asegura.

El doctor dice que un ejemplo común en Panamá de un caso de fertilización in vitro es una técnica de análisis de anemia falciforme, por personas que son portadores de la enfermedad y no desean tener un embarazo por miedo a tener un bebé enfermo.

En este caso, aunque no sean infértiles, se puede hacer un tratamiento de fertilización in vitro, analizar genéticamente los embriones, buscar la mutación y saber que el embrión que se va a llevar no va a ser portador de la enfermedad.

“Así como se hace con la anemia falciforme se puede hacer con alteraciones numéricas de los cromosomas, como el síndrome de down, o alguna otra enfermedad siempre que se sepa el antecedente médico”, afirma el doctor.

Otros padecimientos que se pueden detectar en el diagnóstico genético pre implantacional incluyen el síndrome de cri du chat, síndrome de Edward y enfermedades monogénicas.

A su juicio, el hecho de postergar la maternidad es lo que ha hecho que muchas personas necesiten ayuda con el tratamiento. Usualmente la edad de la mujer, mayor a 38 años, se convierte en el principal motivo para buscar asistencia a nivel de reproducción asistida.

En Panamá, se recurre cada vez más a estos tratamientos y se ha ayudado a miles de mujeres a lograr sus embarazos deseados.

Dionisio Guerra

Dionisio es un periodista panameño especializado en tecnología y consultor de comunicación digital. Es bloguero, guionista y escritor. Escribe para http://teclaatecla.com y Organiza el #SMDayPa. Puedes seguirlo en @DionisioGuerra