Estudio: la mitad de las víctimas conoce a su ciberacosador

Un estudio de Kaspersky demuestra que 6 de cada 10 personas que sufre abuso digital identifican a su agresor como alguien de su círculo cercano: un amigo, pareja, familiar o un compañero de trabajo.

La investigación, realizada entre 7,600 personas de 19 países, entre los que no está Panamá, revela que los amigos fueron identificados como los agresores conocidos más comunes en entornos digitales en un 14.7 por ciento de los casos. Le siguen las parejas actuales con 9.6 por ciento, los compañeros de trabajo con 7.9 por ciento, otros familiares con 6.7 por ciento y las exparejas con 5.8 por ciento.

Estos resultados ponen en evidencia que el abuso en línea puede venir de alguien de nuestro entorno, aunque muchas veces se piensa que se trata de individuos anónimos sin relación con nosotros.

Brechas generacionales y de género

Sobre la percepción de estas situaciones como un problema, el estudio identificó diferencias entre las personas de distintas edades.

Una gran mayoría de encuestados de la Generación Z, por ejemplo, afirma conocer el concepto de “abuso facilitado por la tecnología”. El 81.2 por ciento dice que puede identificar fácilmente estas conductas, pero solo el 64.3 por ciento de los Baby Boomers las puede reconocer.

Pero nada libra a los usuarios de estos abusos. Se presenta en todas las generaciones sin que estén preparados para enfrentarlo, sin embargo, la Generación Z parece la más atacada. El 60 por ciento de los consultados dijo que ha experimentado algún tipo de abuso digital en el último año.

En cuanto a los grupos por género, en todos los rangos de edad, las mujeres reportaron niveles más altos de vulnerabilidad en línea. El 62,5 por ciento de las encuestadas dijo sentirse inseguras en internet, frente al 54 por ciento de los hombres.

El 53,1 por ciento de las mujeres no tiene confianza al navegar en espacios digitales frente al 43,5 por ciento de los hombres. No funciona igual para todos.

El ciclo se repite

Un dato revelador es que estas víctimas también pueden convertirse en victimarios. Dice la encuesta que quienes sufrieron de maltrato digital, tienen una probabilidad más alta de ejercerlo hacia ese mismo grupo de personas, incluso en porcentajes mayores.

Por ejemplo, quienes fueron víctimas de abuso en línea por parte de un amigo (15 por ciento) tienen una probabilidad más alta de haber actuado de una forma similar contra otro amigo (21 por ciento), a diferencia de los que no han pasado por esa experiencia.

En los novios, la posibilidad de repetir el patrón se enfrenta en 10 por ciento contra 12 por ciento, y en los familiares,7 por ciento contra 11 por ciento.

Llama la atención que uno de los resultados de la encuesta apunta a que el 44.97 por ciento de los consultados confirma que ha participado de algún tipo de abuso digital en los últimos 12 meses.

El 19.8 por ciento de los encuestados confesó que han bloqueado o excluido a alguien en línea con la intención de hacerle daño. En un porcentaje similar, 19.5 por ciento, dijeron participar en discusiones agresivas en chats grupales o secciones de comentarios.

El doxing, como se le conoce a la acción de revelar información personal o privada de alguien en línea sin permiso de la víctima, fue practicado por el 8.5 por ciento de los consultados, y usar herramientas de monitoreo financiero para controlar a otra persona por el 8.4 por ciento de ellos.

Consecuencias

¿Qué pasa después del acoso? Al consultarles a los participantes sobre las consecuencias de ser víctimas de abuso digital, el 79,1 por ciento afirmó que tuvo secuelas psicológicas como depresión, trauma y estrés crónico.

Una cifra similar, 73,3 por ciento, tuvo consecuencias sociales como daños a la reputación, relaciones tensas o rotas y aislamiento.

Más de la mitad, 54,4 por ciento, reportó consecuencias económicas como daño a su carrera profesional, pérdidas financieras o gastos legales; y el 51,3 por ciento, sufrió de intimidación física fuera de la pantalla, sintiendo amenazas en su seguridad personal y su salud, a raíz del estrés y el miedo.

Después de pasar por esto, la vida de las víctimas se ha visto impactada. El 42,4 por ciento dice que ha tenido mayor precaución con sus actividades online, incluso, el 16,7 por ciento señala que ha reducido su presencia en internet.

El 11,3 por ciento tiene menos comunicación con familiares y amigos, mientras que el 9,9 por ciento se vio obligado a finalizar su relación.

Consecuencias drásticas también fueron reportadas. El 3,5 por ciento de los encuestados renunció o perdió su trabajo y el 2,6 por ciento abandonó sus estudios luego de sufrir abuso digital.

A pesar de esto, el 22,3 por ciento dijo que no hizo nada luego de sufrir abuso digital. Entre los Baby Boomer esta cifra es mayor, el 36,6 por ciento decidió no tomar acciones luego de una experiencia incómoda en línea.

Entre los que sí hicieron algo las reacciones fueron variadas, pero la mayoría decidió resolverlo en entornos privados. El 26,6 por ciento decidió enfrentar al agresor. El 24 por ciento buscó orientación en línea sobre cómo enfrentar la situación y el 19,2 por ciento buscó ese apoyo en familiares y amigos.

Entre los que tomaron acciones más públicas, están el 14 por ciento que acudió a la policía a realizar una denuncia, el 8 por ciento que contactó a una organización de violencia doméstica y el 2 por ciento que llamó a una línea de ayuda.

Cómo actuamos frente al abuso

Al preguntarles a los encuestados sobre su reacción al ser testigo de este tipo de abuso contra alguien conocido, el 12,3 por ciento dijo que no hizo nada. El 31,7 por ciento argumentó que no sabe cómo ayudar a una persona que atraviesa por este tipo de vulnerabilidades y el 22,6 por ciento dijo que no estaba seguro de que entrometerse sería apropiado o bien recibido.

El 41,6 por ciento de las personas consultadas piensa que estos abusos en entornos digitales ocurren por un problema social que requiere “conciencia colectiva y responsabilidades compartidas”.

Para el 40 por ciento de los encuestados los gobiernos son los responsables de tratar este asunto y consideran que debe regularse con mayor ímpetu.

El 18,3 por ciento dice que es una responsabilidad individual resolver estas situaciones de acoso online.

¿Te sorprende que estas acciones se realicen por personas que están a nuestro alrededor? Según Kaspersky, este tipo de acciones empieza de muchas maneras, por lo que insta a los usuarios a estar atentos a ciertas conductas.

En muchos casos, los agresores piden contraseñas, revisan conversaciones privadas, monitorear la ubicación en tiempo real o controlan con quién hablan las personas. Recuerda proteger tus espacios digitales y buscar ayuda en caso de que te sientas vulnerable.